El Elche cayó ayer ante el Murcia, delante de unos 3.000 aficionados desplazados hasta la ciudad pimentonera. Esta es la segunda mayor movilización de aficionados franjiverdes después de la final de la Copa del Rey. Unos 50 autobuses desplazaron a toda la marea franjiverde. Finalmente, un penalti tonto de Héctor Verdés en los últimos minutos hizo que el Elche se volviera a casa con las manos vacías. El próximo partido, en casa contra el Racing de Santander, recién descendido de Primera División.
